Reactivamos hornos antiguos para producir cal aérea con leña controlada y hornadas comunitarias. La pasta madura en balsas semanas, reduciendo retracciones. Lo aplicamos en capas delgadas, respetando respiración del muro. Talleres abiertos enseñan a mezclar, extender y curar, compartiendo olores, texturas y paciencia compartida.
Las manos leen piedras, buscan lechos, encuentran cuñas. Registramos patrones locales de aparejo y replicamos el gesto, no solo la forma. Donde hay desprendimientos, priorizamos re-colocar piezas con drenajes limpios. La estabilidad resulta de fricción honesta y memoria muscular, no de cemento ansioso.
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